La sostenibilidad dejó de ser un reporte ambiental. Hoy es información financiera.
Qué cambió en México con las nuevas normas de sostenibilidad y la huella de carbono — y por qué se convirtió en una conversación de dirección, no de cumplimiento.
Alfredo Amieva – Consultor en Sostenibilidad Corporativa
Julio 2026
En poco más de un año, la información sobre sostenibilidad dejó de ser un tema de imagen para convertirse en información que se audita, se compara y se exige. Hoy los clientes, los bancos y los reguladores piden estos datos, y empieza a haber consecuencias reales cuando una empresa no los tiene.
La pregunta para cualquier director ya no es si la sostenibilidad importa, sino si su empresa está lista para responder cuando se los pidan. Y cada vez se los van a pedir más.
Tres cambios que llegaron casi juntos
Tres movimientos, ocurridos casi al mismo tiempo, explican el giro.
El primero es internacional. En 2023 se publicaron las NIIF S1 y S2 —las Normas de Información Financiera sobre Sostenibilidad, emitidas por el ISSB, el consejo internacional que fija estas reglas dentro de la misma fundación que gobierna las normas contables globales—. Su idea es sencilla: que la información de sostenibilidad se divulgue con la misma lógica y seriedad que un estado financiero, para que inversionistas y bancos puedan compararla y usarla al tomar decisiones.
El segundo cambio es mexicano, y es el que más rápido está tocando a las empresas del país. El 28 de enero de 2025, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), reformó sus reglas para exigir a las empresas que cotizan en bolsa un reporte anual de sostenibilidad alineado con las NIIF-S, a partir del ejercicio 2025. Y viene con un calendario que se endurece: la información tendrá que auditarse de forma cada vez más estricta —de manera limitada en 2026 y a fondo en 2027—, muy parecido a como hoy se revisan las cifras financieras.
En paralelo, el CINIF —el organismo que emite las normas contables mexicanas— publicó las Normas de Información de Sostenibilidad, conocidas como NIS. Estas normas introducen 30 indicadores básicos que cubren temas ambientales, sociales y de gobierno corporativo, y se integran al mismo marco con el que las empresas ya preparan sus estados financieros.
El tercer cambio no viene de un regulador, sino del mercado. Las grandes cadenas de suministro trasladaron la exigencia a sus proveedores. Según CDP —una organización global que recopila información ambiental de miles de empresas—, las emisiones que una compañía genera a lo largo de su cadena de proveedores son, en promedio, 26 veces mayores que las de su propia operación. Por eso una empresa grande no puede reducir su huella sin involucrar a quienes le venden. A esto se suma el CBAM, el nuevo mecanismo europeo que desde 2026 cobra un cargo por el carbono contenido en ciertos productos importados —como acero, aluminio o cemento—, y que afecta directamente a los exportadores mexicanos de esos sectores.
De la reputación al riesgo de negocio
La sostenibilidad pasó del terreno de la imagen al del negocio. Cuando era un tema de reputación, vivía en el área de comunicación. Ahora que es información que se audita, que condiciona contratos y que los bancos revisan antes de prestar, se vuelve asunto de la dirección general, de finanzas, de jurídico y del consejo de administración.
La ventaja de anticiparse
La buena noticia es que cada riesgo tiene su lado contrario. La empresa que hoy mide y ordena su información no está cumpliendo un trámite: está construyendo un activo. Se vuelve el proveedor confiable que las grandes cadenas prefieren, el cliente que el banco ve con menos riesgo y la compañía que puede negociar con un comprador extranjero sin sobresaltos. En un mercado donde muchos competidores aún no resuelven esta tarea, tener la información lista se vuelve una ventaja importante.
Hay además un beneficio que suele pasar inadvertido: al medir su consumo de energía, combustibles y materiales, las empresas descubren ineficiencias que estaban pagando sin darse cuenta.
El acompañamiento de HLB Puebla
Es precisamente en ese punto donde nuestra División de Sostenibilidad Corporativa acompaña a las empresas en este cambio con el mismo rigor con el que la firma atiende, desde hace años, sus temas financieros, fiscales, de auditoría y de gobierno corporativo. Lo hacemos en tres frentes que responden, uno a uno, a los cambios de fondo: la preparación de informes bajo las normas internacionales (NIIF S1 y S2), la preparación de informes bajo las normas mexicanas (NIS) y la medición de la huella de carbono corporativa.
Se trata de traducir un entorno complejo en decisiones claras.
El cambio ya ocurrió; la única decisión que queda en manos de cada dirección es encabezarlo o padecerlo.
Referencias
CNBV — Reforma a la Circular Única de Emisoras (enero de 2025). CINIF — Normas de Información de Sostenibilidad (NIS). IFRS Foundation / ISSB — NIIF S1 y S2. GHG Protocol · ISO 14064. CDP — Global Supply Chain Report 2024. Comisión Europea — Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), vigente desde 2026.
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