14 de febrero: el valor de dar y de darnos amor a nosotros mismos
Estefhany Hernández Chapul
Supervisora de capital humano
El 14 de febrero en México suele ser un día dedicado a celebrar el amor de pareja y la amistad con nuestros seres cercanos. Año con año vemos cómo muchas personas lo disfrutan con entusiasmo: preparan detalles, comparten momentos y buscan expresar cariño de distintas maneras. Pero también existen quienes no sienten afinidad por esta fecha, quizá por experiencias dolorosas o simplemente porque no encuentran sentido en celebrarla.
Más allá de las posturas, este día nos invita a reflexionar sobre el papel que cada uno juega al momento de dar, sobre el esfuerzo y la intención que ponemos en esos pequeños detalles que nacen del corazón. Porque cuando decidimos regalar algo, ya sea tiempo, una palabra amable, un abrazo o un pequeño presente, no lo hacemos por obligación, sino porque sentimos un vínculo genuino con alguien. Ahí reside el verdadero valor: dar sin esperar nada a cambio.
Cuando actuamos desde ese lugar de autenticidad y aprecio por el prójimo, hallamos una satisfacción profunda. A veces basta una sonrisa o un “gracias” para llenar el corazón. Y si adoptáramos esta forma de ver la vida con mayor frecuencia, probablemente nuestra perspectiva cambiaría. La vida tiene una manera misteriosa de recompensarnos justo cuando menos lo esperamos.
En esta misma línea, también vale la pena hablar de amor propio, un concepto que muchas veces dejamos de lado. Nos olvidamos de darnos tiempo para descansar, para disfrutar de un paseo, de ir al cine, a un concierto, a un café o simplemente sentarnos en un parque a contemplar la naturaleza. Esos momentos, aunque parezcan pequeños, tienen un valor inmenso.
De igual forma, regalarse un detalle un chocolate, una prenda, unas flores o ese dulce que tanto nos gusta también es una forma de reconocernos y de recordarnos que merecemos cosas buenas. Cuando aprendemos a darnos estos espacios y estos detalles, cada día se convierte en una celebración. No solo el día del amor y la amistad, sino todos esos días en los que elegimos querernos, cuidarnos y agradecer lo que somos.
Al final, tanto el dar a otros como el darnos a nosotros mismos construye una vida más plena. Y quizás ese sea el mensaje más importante detrás del 14 de febrero: el amor, en todas sus formas, merece ser celebrado todos los días.



